Documento de APDH de Azul, ASDE y Autoconvocados.

MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA

LA VIGENCIA DE UNA LUCHA PARA SIEMPRE

31-05-08 Venimos a reafirmar una lucha específica. Una lucha por la vida, por los derechos de todos, por la verdad. Una lucha que por sobre todas las cosas, no ofende. Simplemente porque no puede ofender ningún esfuerzo humano que se dirija contra el martirio.

Explicaremos cuantas veces sea necesario el fundamento y el sentido de la Historia para comprender el presente y protagonizarlo. Para entender los procesos y los mecanismos que han engendrado y siguen produciendo la desigualdad. Nuestro lugar, el de cada uno, es único y es de todos. Y la transformación de la inequidad en justicia es una alternativa que sólo puede interesar al pueblo y una posibilidad que se debe a sí mismo.-

Después de aquella feroz destrucción que el Terrorismo de Estado ejecutó en medio del silencio de la mayoría, hubo actores sociales determinados y puntuales que tuvieron la capacidad de resistir, aún desde la más profunda soledad, que es aquella a la que condenó la indiferencia y el egoísmo. Y es verdad. Fueron muy pocos entonces. Entre esas escasísimas voces estuvieron los desgarradores ruegos de un grupo de mujeres a quienes les arrebataron sus hijos y a los hijos de sus hijos, sin que el país se conmoviera, porque el terror que imperaba había aniquilado no sólo el complejo entramado de las relaciones que habían definido las fuerzas sociales de la época contra cuyas condiciones arremetieron, sino también la capacidad de reaccionar, de sentir y de pensar. Y los efectos de esa estrategia deliberada no terminaron allí donde culminó la dictadura; se extendieron con tremenda ferocidad hacia la transición democrática y hoy siguen repercutiendo, porque las consecuencias de todo genocidio trascienden necesariamente a las generaciones futuras.

Sobre eso venimos a decir. Porque la lucha que venimos a reafirmar es la lucha que propone pisar las huellas que se animaron sobre el desgarro y el dolor y el arrasamiento de la condición humana; a favor del hombre, en procura de la verdad, por la resolución de la terrible dicotomía entre el intento de recordar y la insistencia por olvidar, y la consagración de la Justicia que es un interés primordial de la conciencia universal y de la comunidad internacional que la ha recogido y la ha hecho letra.-

Es éste un inevitable punto de partida en la lucha por la dignidad del hombre, que es el único objeto de los esfuerzos que se vuelcan diaria y anónimamente desde estos lugares sacrificados. En estas banderas que levantamos no se disputan dividendos, márgenes de ganancias, poder, intereses políticos ni caprichos ideológicos. Es una dura tarea nutrida y guiada por una concepción profundamente humanista.-

Hemos tenido que soportar ser ofendidos por expresiones interesadas, pronunciadas desde la Iglesia Católica por una autoridad jerárquica que sin hesitación alguna asumió la defensa de los sectores del poder económico y del poder de los medios de comunicación a su servicio, en detrimento de quienes desde un lugar u otro son excluidos o perseguidos por ese mismo poder cuya defensa pudo ejercer tan audaz y naturalmente el representante de la curia, sin que se opusiera desde los niveles más altos de la organización eclesiástica una sola palabra de condena.-

No existe duda sobre el sentido de la idea del perdón a los autores del Genocidio. Aunque se intente relativizar haberlo reeditado como idea, en la concepción cristiana perdonar constituye un acto de amor a través del cual se olvide una ofensa o una afrenta o se recuerde sin que duela, como si el dolor fuera un accesorio trivial y voluntario. En el contexto histórico político de nuestro país y en la referencia concreta al Genocidio, cada vez que se habló del perdón se intentó justificar lisa y llanamente la impunidad de los responsables de esa masacre. Y cada vez que se ataca la lucha por la Memoria lo que se busca es impedir que se tenga conciencia de aquel horror. Si nos controlan el pasado, nos controlan el presente.-

Los centenares de hijos apropiados que se buscan son el doloroso presente que nos encuentra con abuelas que se nos van muriendo y nietos ya adultos, ya hombres, ya mujeres, rehenes de la desesperada búsqueda entre fotografías añejas, tan desesperadas como ellos.

Y reafirmamos que la apropiación de aquellos hijos no ha sido precisamente un acto de amor, sino un delito de lesa humanidad, una práctica genocida instrumentada en el contexto de un plan sistemático de desaparición, tortura y robo de vidas.

Y sostenemos que también son parte del presente las historias que aún no han sido reconstruidas. Aquellas que fueron fulminadas en plena juventud. Aquí mismo. En esta ciudad y en esta región.

Y volvemos a insistir en las razones económicas de aquel proceso que mantiene vigente su esquema de disputa de poder entre grupos hegemónicos. Esto también es presente. Las raíces de la disparidad y las injustificadas desigualdades sociales. El fundamento de las actuales violaciones a los derechos humanos que concitan la preocupación y dedicación de todos quienes suscribimos este pronunciamiento.-

Esta es la palabra de la APDH de Azul, la ASDE y autoconvocados. Venimos a confirmar un camino del que no abjuramos: Por la Memoria, la Verdad y la Justicia. Por los derechos y las libertades. Por los principios fundamentales del Estado de Derecho sobre cuya vulneración deberían reaccionar y salir del silencio los centros de formación universitaria específicos en la materia, los de estudio e investigación, asociaciones y cuerpos de colegiación profesional también específicos de la ciencia del Derecho. Y qué menos, los órganos de los poderes deliberante y ejecutivo del gobierno municipal.-

Lo dijimos al inicio de este documento. El Poder se encarga de preservar sus privilegios. Y el pueblo es el único en condiciones de cuestionarlo.-

Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de Azul –

Acción Socialista Desarrollo y Equidad – Autoconvocados.-

Miguel París cura párroco de la catedral

HAY QUE PERDONAR A VIDELA

30-05-08 En otro tramo de la entrevista realizada por Virginia Navarro, el Cura Párroco de la Iglesia Catedral de Azul, Miguel Ángel París, dijo que “aunque fuera duro”, hay que perdonar a Jorge Rafael Videla y al resto de los genocidas de la última dictadura cuyos nombres no pudo recordar.

París había sido preguntado sobre como se puede perdona a quien no se arrepiente del daño cometido, fundamentalmente cuando se cometieron delitos de lesa humanidad.